Mi mente estaba dividida entre el sueño y el despertar, podía percibir que aún estaba en la enfermería. Tenía el cuerpo pesado, pero podía oír los susurros de dos voces, abrí los ojos para investigar, mi mirada era borrosa, no obstante, pude reconocer que una de las voces pertenecía a Rebeca. Me desconcertó darme cuenta de que a pesar de la distancia en que la doctora y ella se encontraban de mí, yo podía escuchar su voz muy claramente, como si las tuviese a mi lado.
—¿Estaré aún dormida?
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