Una vez más la doctora me revisó.
—Tienes 39 de fiebre, quieras o no tienes que hacerte los análisis.
No contestaba nada a los comentarios de la doctora, únicamente podía pensar en el hombre del espejo ¿Había sido real? ¿Era un delirio producto de la fiebre tan alta? Mi razón me decía que más coherencia tenía la segunda opción, esto tuvo que haber sido producto de la fiebre.
—Te dejaré en observación hasta que baje la temperatura.
Tenía unas ganas inmensas de llorar, pero debía evitarlo, no