Los rayos del sol ya se colaban por las rendijas de mi ventana, me levanté con pesadez; nunca me habían gustado las pesadillas en las cuales aparecía mi abuela, porque se volvían realidad.
—¿Te sucede algo Vicky? ¡Tienes una cara! —me preguntó Emily situándose frente al espejo, para iniciar su arreglo personal.
—No pude dormir en toda la noche luego de una pesadilla, bueno, en realidad no era pesadilla, fue la conversación dentro del sueño.
—¿Se puede saber de qué se trataba?
—Sí, se puede, p