—Cuando más perturbada estaba me desperté a salvo en mi pequeña cama, luego la voz de Margot vino a mi cabeza: “nadie está a salvo” —. Cuando cierro los ojos aparece él, enojado; ya su cara no es la misma, su rostro hermoso ahora es una máscara de ira, con grandes ojos rojos y filosos colmillos, estos me perturban y él sabe que le temo, me dice que viene a tomar mi vida. —me puse fría mientras escuchaba, mis amigas también, la descripción que ella me daba de Arturo ya la conocía, muchas veces l