—Al fin tengo una pintura real tuya —susurré, luego interrumpí mis pensamientos de amor y me referí a Emily.
—Creo que ya no hace falta que vayamos donde la adivina.
—¿Y por qué no? ¡Claro que iremos!
—Ya sé que Adrián existió…
—Aun así, debemos ir. ¿Acaso se te olvida que aún nos falta indagar a fondo el porqué ese fantasma, diablo o lo que sea te persigue?
En ese momento nuestra plática se interrumpió por un mensaje, era Lucy avisándonos que se le hacía imposible ir a nuestro dormitorio, pu