Mundo ficciónIniciar sesiónMe arrodillé ante él para ayudarlo, pero el olor a alcohol me aclaró el porqué de su estado vulnerable.
—¡Emily, no te quedes ahí, tiesa! Ayúdame a meterlo al cuarto antes que alguien lo note.
Emily, aun con la boca abierta y con la cara transfigurada de la sorpresa, se acercó y me ayudo a adentrarlo en la habitación.
 







