Caminamos por los grandes pasillos decorados y llenos de vida, había muchos salones de belleza. Emily se empeñó en que debíamos escoger uno donde atendieran hombres. Por fin de tantas vueltas, encontramos un salón llamado “Prince” y fue el único que cumplía con las exigencias de mi compañera.
Entramos al local, Emily estaba que no se tragaba aún mi decisión, era algo que definitivamente tenía que ver para considerar. Ya dentro nos dirigimos al encargado, se trataba de un hombre sofisticado y ve