La mañana había llegado y junto a ella mi angustia. Ya me encontraba casi lista, solamente faltaba peinarme y colocarme algo de brillo en los labios, costumbre que me había inculcado Emily. Mientras me aplicaba el brillo, podía escuchar sus palabras en mi mente: —Victoria, es una regla irrompible de todo principio femenino, la mujer debe realzar su belleza y feminidad con un toque de maquillaje…—Ese recuerdo me hizo sonreír, pero no tanto como para ignorar el temor que me embargaba; el día anter