Tenía el alma fracturada, aquel episodio tan vivido había dejado un hoyo negro donde se incubaban los pensamientos más tristes y dolorosos, una lluvia de espinas se abatía sobre mí. Sentía ese terrible nudo en la garganta, y la sensación que se experimenta cuando alguien amado muere; lo había visto, no existía lugar para las dudas, él era mi visitante oscuro, al que tanto tiempo le temí.
A través de sus ojos yo estaba aprendiendo partes de mi vida y los fragmentos de la historia que nos envolvía