Ya estaba casi lista para salir y ser víctima de las agujas, varios días atrás Andrea se había encargado de apartar la cita para los exámenes, tomé la botella llena con el preparado, la llevaba escondida en una de mis maletas, vertí un poco en el vaso y lo bebí rápidamente. Me quedé mirando el contenido restante que quedaba en el recipiente. Era fantástico notar que el líquido transparente no se viese afectado en sabor ni color, tomando en cuenta que en la noche anterior, al abrir una de las peq
LEFenix
¡BIENVENIDOS! Cada vez nos acercamos más al desarrollo de los acontecimientos... sorpresas están a la vuelta de la esquina.