La relación entre Bianca y Margaret nunca había sido tersa, pero después de aquella velada, la tensión se volvió insoportable. Margaret, derrotada en apariencia, se retiró a su refugio en los Hamptons. El aire salino de la costa no lograba apaciguar la furia que hervía en sus venas. Lo que había planeado con tanto esmero —esa trampa urdida junto a Willow para exponer a Bianca y humillarla frente a todos— había terminado por fortalecer el lazo entre su hijo y aquella advenediza.
Margaret se pase