El sol de la mañana se filtraba por los ventanales de la mansión, bañando la habitación de Audrey con una luz clara que acentuaba su determinación. Hoy no era un día cualquiera; era el día en que recuperaría su identidad profesional, lejos de las sombras de los Sullivan.
Se movió con precisión, eligiendo su atuendo como quien selecciona una armadura. Se enfundó en un pantalón blanco, de caída fluida pero que abrazaba sus caderas con elegancia, y lo combinó con una blusa de seda rosa, de corte r