Capítulo — Amor en pausa
La boda de Flor y Gabo transcurría como un sueño hecho realidad.
El salón —una casona antigua reacondicionada, con guirnaldas cálidas y flores blancas— parecía respirar amor. No era una decoración ostentosa, sino una elegancia sencilla que hablaba de ellos: de lo que habían sobrevivido, de lo que habían elegido, de lo que habían construido con paciencia cuando el mundo se les hizo difícil.
Los mellizos, Manuela y Andrés, corrían entre las mesas como si el lugar fue