Capítulo — Lo que no quiso escuchar
El día transcurría con una lentitud desesperante en la ciudad costera. El cielo estaba cubierto, el mar apenas se oía a lo lejos, y el tiempo parecía haberse detenido a propósito, como si alguien hubiera decidido castigarla obligándola a quedarse quieta.
Naty había pasado la mayor parte de la mañana acostada en el sofá, con una manta liviana sobre las piernas, intentando cumplir con el reposo que Nicolás le había indicado. Pero estar quieta nunca había sido