Capítulo — Entre risas, confesiones y un amanecer inesperado
Esa noche, Naty tomó una decisión que llevaba días postergando: no quedarse encerrada en su departamento.
Después de semanas refugiándose en la rutina, el trabajo y el silencio, aceptó la invitación de sus compañeras de la clínica para salir al club. No buscaba olvidar a Fernando ni reemplazarlo. Tampoco quería conocer a nadie. Solo necesitaba salir de su propia cabeza, aunque fuera por unas horas, aunque el intento saliera mal.