Capítulo 12
Una fuerza despierta
Flor observaba desde la ventana cómo Gabriel jugaba con Florencia y Dylan en el jardín. Las risas de los niños se elevaban claras, limpias, como si no existiera nada más que ese instante. Corrían, se perseguían, caían sobre el pasto y volvían a levantarse entre carcajadas.
Gabriel sonreía, los seguía con paciencia, los alzaba en brazos. Pero Flor conocía demasiado bien ese gesto. Sabía distinguir cuándo una sonrisa era verdadera y cuándo era un esfuerzo.
Y la