—Ven conmigo a saludar al productor —susurró Vanessa—. Él fue quien me recomendó para esta película. Debería agradecérselo como es debido, ¿no crees?
Daven no dijo nada.
—¿Comiste bien mientras estuve en París? —preguntó ella, apoyándose sutilmente en su brazo. De reojo, notó que alguien los observaba. No pensaba darle a nadie la oportunidad de desprestigiarla. Eran la pareja perfecta, y debían parecerlo. En todas partes. Siempre. Sin excepciones.
—No me quedaré mucho tiempo —respondió Daven con