La habitación estaba a oscuras, iluminada apenas por el tenue resplandor de la tableta que Falcon sostenía. En la superficie de vidrio se reflejaba su expresión indescifrable. Frente a él, un hombre esperaba cabizbajo, sin atreverse a hablar.
—Repítelo —dijo Falcon al fin, con voz baja.
—Vieron a la chica en un centro comercial, señor —respondió el hombre enseguida—. Lo confirmamos con las grabaciones de seguridad y mediante vigilancia directa. Estaba con una mujer que creemos que es la esposa d