—Esto no puede estar pasando —murmuró.
Empezó a caminar de un lado a otro por la sala sin darse cuenta. Debería estar disfrutando el momento, saboreando aquel espacio que había imaginado como suyo. Pero esa fantasía se esfumó en cuanto las noticias empezaron a sacar a la luz un nombre tras otro, entre ellos Bret Frederick, Oscar como su cómplice y una lista cada vez más larga de personas vinculadas a la conspiración contra el Grupo Callister.
La transmisión continuaba.
Solo alcanzó a escuchar un