Althea sonrió apenas.
—Todavía no puedo enfrentar esos recuerdos sin volver a sentir la oscuridad de aquella época.
—Y ahora déjame vivir todo esto contigo desde el principio —dijo él—, desde el embarazo y el parto hasta criar a nuestro hijo y estar presente hasta que crezca y alcance sus sueños. Igual que la oportunidad que tú me diste de estar ahí para Josh y para Grace.
Le tomó la mano y volvió a besarle el dorso, esta vez sin prisa, lento y tierno.
—¿Me dejas?
—Por supuesto. —Althea sonrió,