—¿Dónde estoy? —susurró apenas.
La conciencia de Althea regresó despacio, como si saliera de una profundidad que la había retenido demasiado tiempo. Tenía los párpados pesados y le costaba abrirlos. Una luz blanca la recibió, seguida del olor estéril a antiséptico que le indicó dónde estaba.
Un hospital.
Parpadeó varias veces. Los recuerdos le volvieron primero en fragmentos y luego se fueron acomodando poco a poco. El encuentro con Daven y los niños. Aquellas risas que la llenaban de ternura. D