Eli no fue capaz de responder. Josh suspiró.
—No tienes que responderme. Pero escucha bien. —Hizo una pausa—. Si vuelves a venir a exigirme cosas así, no vas a conseguir lo que quieres.
—Yo no estaba exigiendo nada —protestó Eli, bajito.
—Lo que dijiste sonó a exigencia —dijo Josh con calma, sin levantar el tono—. Como ya te dije, esto no es algo que yo pueda decidir. No tengo esa autoridad. Y si quieres que te ayude a arreglar una reunión con la abuela… entonces lo siento, no puedo ayudarte.
El