Esa tarde, el cielo de Aethelis brillaba con suavidad y su tono dorado se colaba en la sala familiar. Daven había terminado su trabajo temprano: tenía una promesa que cumplirle a Josh.
Desde que Josh decidió pasar las vacaciones en casa de Daven, este recortaba sus reuniones con los clientes importantes. Arven había protestado, claro, pero poco podía hacer su asistente. Momentos como ese, con Josh a su lado, eran escasos. A los Miller no les molestaba que Josh se quedara más tiempo con Daven, pe