—Llegamos —dijo Althea en voz baja cuando el auto se detuvo.
—¿Dónde estamos, mami? —preguntó Josh, confundido. Paseó la mirada por las hileras silenciosas de lápidas. ¿Por qué estaban en un sitio así? Alguien había muerto, pero ¿quién? ¿El tío Beni? No, eso no podía ser. Josh lo había visto varias veces durante sus sesiones de terapia y, aunque seguía recuperándose, su estado mejoraba día a día. Al menos había sobrevivido al incidente aterrador que Josh deseaba poder olvidar.
El cementerio se e