—No es más que una vividora —interrumpió Vanessa con un tono hostil. Sus dedos jugaron con el borde de su cuchara—. Debería entender que no tiene sentido seguir haciéndose ilusiones.
Kate cruzó los brazos.
—Y tú, querida —le dijo a Vanessa con una mirada firme—, tienes que asegurarte de que te vea como más que su novia. No me gusta nada que Daven se esté ablandando con ella.
—Tal vez solo le tiene lástima —respondió Vanessa, intentando sonar tranquila aunque la voz le temblaba por el enojo—. Tienes razón, necesito hacer algo antes de que esto se vuelva más molesto.
—Ve con él hoy —ordenó Kate—. No te le despegues. Asegúrate de que esa mujer no tenga oportunidad de robarle más atención.
Vanessa sonrió de forma burlona.
—Confía en mí. Para cuando termine el día, él solo tendrá ojos para mí. Para nadie más.
Vanessa estaba más que lista. Caminó hacia donde estaban Daven y esa descarada. Si era necesario, le daría a Althea una advertencia mucho más fuerte, solo para que por fin entendiera q