—No es más que una vividora —interrumpió Vanessa con un tono hostil. Sus dedos jugaron con el borde de su cuchara—. Debería entender que no tiene sentido seguir haciéndose ilusiones.
Kate cruzó los brazos.
—Y tú, querida —le dijo a Vanessa con una mirada firme—, tienes que asegurarte de que te vea como más que su novia. No me gusta nada que Daven se esté ablandando con ella.
—Tal vez solo le tiene lástima —respondió Vanessa, intentando sonar tranquila aunque la voz le temblaba por el enojo—. Tie