Mientras tanto, en la oficina de Chase.
Althea estaba sentada con las manos envueltas alrededor de la taza de café. Esa sensación de inquietud le estuvo royendo toda la mañana, sin importar cuánto intentara apartarla.
—¿Dónde vas a recoger a Josh? —preguntó Chase con voz deliberadamente suave.
Sabía exactamente por qué estaba así. Cuando se trataba de sus propios problemas, Althea siempre los manejaba con calma y determinación. Pero cuando involucraba a Josh, la compostura se le escapaba. Se pon