—No es necesario —interrumpió Arven—. Estoy bien. Solo asegúrense de llevarnos a un lugar más seguro.
El sonido de los perros rastreadores resonó entre el bosque, los ladridos rebotando entre los pinos. Los reflectores barrían el terreno mientras las patrullas avanzaban hacia el bosque con las sirenas cada vez más fuertes.
—¿No me digan que se escapó? —Andy apretó los puños—. Si no me hubieran detenido antes, habría dejado a ese hombre sangrando en el piso.
Daven se mantuvo tranquilo detrás de l