“¿En qué estoy pensando?” Althea apretó el botón con fuerza; sus dedos temblaban por los restos de una valentía que ya empezaba a convertirse en arrepentimiento. El aire dentro del ascensor se sentía denso, burlándose de ella por el atrevimiento que acababa de tener.
—Dios... debí parecer una loca —murmuró. Luego se inclinó hacia adelante y golpeó su frente contra la pared. Quizás la vergüenza disminuiría si lograba salir de ese aturdimiento.
La cara de Daven apareció en su mente. Su expresión.