—Señor Daven.
Cuando estaba por subir al auto, con la puerta ya abierta para él, la voz de Arven lo detuvo. Daven se dio la vuelta, con una actitud indescifrable. —¿Qué pasa?
Arven dudó, sin saber bien cómo dar el mensaje. Pero al final... —Disculpe, señor Daven. Le solicitan que regrese a la casa principal.
Daven lo miró fijamente un largo momento antes de suspirar. Por supuesto. Lo que había ocurrido en la cena no era algo que su madre fuera a dejar pasar. Menos aún después de que todo termina