—Esta noche iré a ver al señor Daven en persona. Creo que también debería escuchar mi explicación de primera mano.
—¡Qué bien! —Naomi rodeó cariñosamente a Eli con los brazos—. Entonces, ¿qué te gustaría comer?
Al final, Naomi llevó a Eli a almorzar a un restaurante bastante concurrido.
El local era acogedor, con mesas de madera, lámparas colgantes de luz amarillenta y el aroma de la carne asada que lo llenaba todo. Eli, que apenas había comido desde la mañana, pudo disfrutar del almuerzo con má