—¡Tengo algo que decirte! —dijeron los dos al mismo tiempo, sorprendiéndose mutuamente.
—Tú primero —decidió Tony, comportándose como un caballero y dispuesto a escuchar lo que ella tenía que decir. Sin embargo, Lily sentía demasiada curiosidad por saber qué era lo que él quería contarle.
—No. Primero quiero escuchar lo que tú tienes que decir —replicó, esperando ganar un poco de tiempo.
Tony negó con la cabeza.
—Tú primero, Lily. No te preocupes, no voy a echarme atrás —añadió con una sonrisa