Número desconocido: —Tienes una semana, Lily.
Con las manos temblorosas, Lily dejó caer el teléfono al suelo y se llevó las manos a la boca, impidiendo que sus gritos escaparan de la habitación. No necesitaba que nadie le dijera quién era el remitente.
Solo había una persona sobre la faz de la tierra que podía amenazarla de una manera tan espantosa.
Louis Moreau.
De repente, todo lo que Lily podía oír eran los gritos que provenían del área de urgencias, llena de personas que habían sido víctima