—Se trata de Lily, ¿verdad? —preguntó Rachael, arqueando las cejas.
—Sí, así es —admitió Tony, levantando las manos—. Sabes cómo se siente porque ya no le hablas, ¿verdad?
La expresión de Rachael se tornó triste.
—Voy a ser sincera contigo, Tony. Creo que fui demasiado dura con ella. Llevo un tiempo sintiéndome así, pero no sé cómo disculparme. Temo haberla lastimado mucho. Estos días me evita y puedo ver el miedo en sus ojos cada vez que nos encontramos —lamentó con una expresión de dolor.
Ton