—¡No eres diferente de Louis! ¡Lo único que todos ustedes quieren es controlar mi vida! ¡No soy una maldita niña! —gritó Lily antes de salir furiosa del comedor, con el cuerpo temblando de rabia.
—¡Lily! ¡Espera! —intentó detenerla Rachael, pero Lily no le prestó la menor atención.
Cuando Rachael volvió la mirada hacia Tony, vio la expresión sombría en su rostro y comprendió de inmediato que las palabras de Lily lo habían herido.
—No lo dijo en serio, Tony. Lo sabes, ¿verdad? —preguntó Rachael