Después de su sincera conversación, Tony y Lily finalmente bajaron para terminar de desayunar e ir al hospital.
Cuando Rachael los vio bajar las escaleras con las manos entrelazadas, una sonrisa apareció en su rostro y un suspiro de alivio escapó de sus labios.
—Supongo que ya está todo bien, ¿no? —preguntó con una sonrisa traviesa que hizo que Tony pusiera los ojos en blanco, mientras Lily se sonrojaba antes de asentir lentamente.
—Sí. Ya está todo arreglado. —respondió, sonriendo de oreja a o