Mundo ficciónIniciar sesiónSelena sonreía, o quizás debía decir Seren, pues ella ya no era aquella bruja que pensaba ser, en aquel momento era una diosa, y no podía dejar de reír, al pensar en lo que Erwin había obligado a hacer a unos turistas. Los pobres mortales se quitaron la ropa cuando él les convenció con su mente de que era lo que debían hacer.
Ambos caminaban por aquel bonito bosque, junto a la cascada, con unas ropas que no eran suyas.
Selena se detuvo, divertida, levantando las







