«Capítulo decimonoveno»
Esperé un buen rato. No sabía cómo lograr que Klara, liberara al espejo. No podía salir de esta habitación y los dedos me temblaban un poco por el frío. Tremendo problema el que tenía.
Me la pase los siguientes meses viendo al cura unas dos veces por semana, venía bendecir el cuarto y reafirmar ese horrible peso de dolor.
Entonces, un día que estaba solo le hable suave —Se va tan pronto. —me ceñí mucho más al escote del vestido que me dieron. Fue a mi rostro, se quedó un