«Capítulo decimoctavo»
No dejo de soñar con el gran espejo de hace unos días, el que fue llevado a las catacumbas. Lo escucha en susurros mientras se pega al suelo de madera. Está debajo de ella en murmullos que se van extendiendo por sus oídos. Ahora, siente que le vibra el cuerpo en energía al concentrarse en aquel objeto que la espera.
Ora un rato al diablo, deja que entre el poder entre sus venas que le aprietan el interior. Está dedicada a mantener su aire furioso a la espera de que alguien