Inés
Había metido las patas ante mi padre y no me quedaba de otra que arreglarla. Así que dije algo que será una realidad.
—Cuando sea el momento. Liam dice que no tengo dieciocho años. Y ya lo conoces, él es muy rígido.
—Eso me gusta. Ahora confío más en Liam que en mi propia hija.
Metí la pata. Ahora mi papá lo va a llamar para decirle que debe mantener el pene dentro de su bóxer. Se quedó callado en el teléfono. Llegamos a la rectoría.
» Hija, tu profesora está realizando una videollamada a tu madre.
—Ya debo terminar la llamada, padre.
La queja fue puesta, me sancionaron por mi conducta y no me expulsaron por mis antecedentes. Y lo que más me gustó fue la respuesta de mis padres ante la insistencia de mi falta por ser novia de una persona con síndrome de Down. Gracias a Dios, Augusto se mantuvo a mi lado en todo momento.
—Profesora, señor rector. No vamos a regañar a nuestra hija cuando nos ha demostrado que los principios inculcados por nosotros los está demostrando. En nuestro