Dos años atrás
Victoria
Una vez solos, con mis primas y amiga a una distancia prudente, nos miramos; mi corazón se quería salir.
—Espero que tus hermanos no nos vean. ¿Ibas a comer mierda?
—Milena, nada más se está desquitando, el año pasado la obligué a comer la mierda de mi perro. —sonrió.
—Ustedes son terribles.
—¡¿Se están conociendo?! —gritó Andrea.
—En la encrucijada en que me pones, Vic.
—Tú viniste, yo no te obligué. —No comprendí dicha mirada de su parte.
Se acercó, su mano me tomó