Dayana
Subí a la moto de Dante y nos fuimos en dirección a la cabaña. La verdad, me había resignado a que nuestras salidas se disminuirían por la llegada de mi padre. Hace unas horas fue a mi habitación solo para verificar que las ventanas y la puerta del balcón estuvieran cerradas. Y mi celular lo dejé en mi habitación.
Mi padre era un personaje. Le di un mordisco suave a mi novio en el cuello y cuando mi mano se posó en su miembro, lo tenía erecto. Me encanta ponerlo a tono. Solté una carcaja