Milena
Abrí los ojos y eran las cinco de la mañana; al darme la vuelta, Isaac estaba sentado en la cama con su pecho descubierto. Desde ayer no habíamos descansado; estaba entretenido mirando su celular.
—Buenos días.
—Buenos días, Loca. —Nos miramos, luego destapó mis piernas—. Eso sí es una preciosa vista.
—¿Qué haces despierto a esta hora?
—Pensando… ¿Sabes? Enrique, creó un chat de hombres para mostrarnos algo.
—¿Qué? Y dime lo que estabas pensando antes de cambiarme el tema.
—El arte de co