Sebastián
Íbamos en el ascensor en dirección a La Apuesta. Andrea se veía muy nerviosa, y yo no tenía la más puta idea de los motivos por los cuales Simón nos requirió. —Pero por la tensión en el ambiente esto iba a ser incómodo. Andrea no me daba la cara y Luisa me miraba con pesar.
—¿Cómo te sientes ahora que eres padre? —Gracias por romper la tensión.
—Lo asimilo, fue una grata sorpresa; mi hija cada día me enamora más.
—Ese es el efecto de los hijos. Y ya tus padres podrán presumir a su nie