La reunión con Chen no estaba en la agenda de nadie.
Liam la había pedido el viernes por la tarde con una instrucción que Daniel Chen, CFO de Walton Corp desde hacía once años, conocía lo suficientemente bien como para no hacer preguntas:
Solo tú. Sin asistentes. Sin registro en el sistema.
Chen había cerrado la puerta él mismo cuando Liam entró el lunes a las ocho.
Era un hombre de cincuenta y dos años con el tipo de cara que no envejecía tanto como se consolidaba: más precisa con el tiempo, m