Matteo Bellini llegó al Hotel Miller tres días después de la boda.
Tenía pendiente la firma del anexo final de la alianza europea, el documento que fijaba exclusividad regional y protocolos de marca conjunta para Lisboa, Milán y Barcelona. Lo habían trabajado durante semanas, pero Alice había decidido no firmarlo antes de la ceremonia. El día de la boda no iba a cargar con ningún tablero corporativo.
Ahora el tablero volvía a su ritmo.
Matteo subió al despacho del cuarto piso a las diez en punt