La publicación de Victoria tenía diecisiete párrafos, cuatro capturas de pantalla y dos documentos adjuntos.
Alice la leyó entera dos veces antes de que Liam llegara al despacho a las ocho de la mañana. No porque necesitara releerla para entenderla, sino porque quería separar con precisión qué era verdad, qué era interpretación venenosa y qué era fabricación. Las tres cosas existían en el texto, mezcladas con la habilidad de alguien que había aprendido que el veneno más eficiente no es el que m