Hale había pedido reunirse el domingo, un día antes del consejo. Para aclarar posiciones, dijo. Para asegurarse de que la reunión del lunes no fuera confrontacional, sino productiva. Para explorar si todavía había terreno común. Terreno común.
Alice lo escuchó por teléfono con esa paciencia específica de quien ya sabe lo que el otro va a decir y entiende que anticiparlo no ahorra esfuerzo, lo multiplica. Estaba de pie junto a la ventana del despacho, con Max dormido en el portabebés contra su pe