Los documentos seguían sobre la mesa de centro de la suite, como si tuvieran peso propio.
Alice los había leído tantas veces que ya no veía las palabras.
Veía la intención.
No era un acuerdo.
Era una puerta con resorte: si entrabas, ya no salías igual.
Opción A:
divorcio express. Treinta días. Firma aquí. Renuncia a todo reclamo Walton. Confidencialidad. Silencio. Inauguración limpia.
Opción B:
guerra. Doce meses. Audiencias. Auditorías. Prensa. Tiempo convertido en castigo hasta que firmara por