60. El Secreto Revelado
Está a salvo —respondió al fin, con el peso del secreto aún oprimiéndole el alma —Pero no puedo decirte dónde. No ahora.
Celeste cerró los ojos, y una lágrima solitaria resbaló por su mejilla. Sintió un nudo en la garganta al ver la expresión de Sonya. Algo en su mirada la preparó para lo peor, pero aun así, cuando habló, su mundo se sacudió.
—Tu hija… —Celeste tomó aire, como si cada palabra le costara más de lo que podía soportar —No solo es tuya, Sonya. También es hija de Kael.
El silencio s