13. El Velo de la Bailarina
Las palabras del cautivo, aunque fragmentadas y entrecortadas, ofrecieron pistas que el príncipe interpretó como claves para resolver el enigma que lo atormentaba. Sin embargo, el misterio en torno a aquella bailarina seguía siendo un velo oscuro que Alexander no lograba descorrer. La obsesión por encontrarla no solo ocupaba sus pensamientos, sino que también alimentaba su creciente desesperación. El príncipe Alexander, heredero del trono, era conocido por su determinación y porte autoritario.